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Como hacer bibliografias online dating

Algo que puede despistar en el momento de datar los documentos pero que es fácilmente advertible ya que siempre se atencede con la expresión "era" que se contrapone a la expresión "año del nacimiento de nuestro señor Ihesu Christo".

Hace unos meses en el Blog Conscriptio comenzamos una serie de artículos que pretendían dar un conocimiento introductorio sobre las diferentes disciplinas de las Ciencias y Técnicas Historiográficas, si bien ya estaban realizados los correspondientes a la paleografía, la diplomática y la sigilografía; habiamos dejado olvidado otros igual de importantes como la cronología, la codicología, la epigrafía o la numismática.

Ahora es el turno de la cronología, una ciencia imprescidible para poder situar los hechos mencionados en el documento dentro de unas coordenadas temporales.".

La razón principal de la necesidad de tal disciplina es la enorme variedad de modos de calcular el tiempo que se desarrollaron en las diferentes sociedades a lo largo de la historia, algo con mayor lógica cuando es imposible la existencia de un calendario perfecto que atienda a los diferentes ciclos del sol y de la luna.

Por ello es evidente la necesidad de homologarlos al estándar internacional para poder ubicarlos en un eje temporal.

Actualmente el calendario gregoriano es de uso internacional, sin embargo, se implanto de forma desigual, la cuestión es que si bien los países católicos lo adoptaron de forma automática, en los países protestantes no se adoptó hasta los siglos XVII y XVIII, mientras que los países ortodoxos mantuvieron el calendario juliano hasta comienzos del siglo XX, siendo muy celebre el desfase en la fecha de la Revolución Bolchevique, que si bien es conocida como Revolución de Octubre por el uso del calendario juliano en territorio ruso, realmente tuvo lugar en noviembre.

Si bien podemos decir que las diferentes versiones de calendarios julianos y gregorianos que se utilizaron en el Occidente Cristiano pueden llevar a la confusión a la hora de establecer una datación precisa, es un problema que se puede solucionar con diferentes fórmulas que ahora son más accesibles mediante las nuevas tecnologías, es el caso de la aplicación Millesimo que ha sido desarrollada por Denis Muzerelle, que nos permite hacer conversiones entre los diferentes calendarios usados en la Edad Media Europea.

Sin embargo, existieron otras formas de iniciar el año más complicadas para la tarea del investigador, una de ellas era el estilo de la pascua en el que el inicio del año coincidía con una fiesta que cambiaba de día del año por lo que era variable tanto la fecha como los días que tenía cada año, además era posible que se repitiera dos veces el mismo día de un año.

Otra es el estilo de la encarnación, que si bien el inicio del año se establece el 25 de marzo, en Pisa se interpretaba como anticipado nueve meses al estilo de la Navidad mientras que en Florencia se intepretaba como postergado tres meses al mismo estilo de la Navidad.

Es un calendario que pasó de un sistema lunar a un sistema solar de 365 días y que por orden de Julio César se introdujo la corrección de un día bisiesto cada cuatro años (un día añadido entre el 23 y el 24 de febrero para poder ajustarse al sistema de las kalendas).

La versión definitiva del calendario romano se conoce como calendario juliano en honor al citado político romano, al que además se le reservó el nombre del quinto mes (Julio), y más tarde a su hijo político, Augusto, el sexto (Agosto), al que le añadieron un día más en detrimento de Febrero para tener el mismo tamaño que el mes de su antecesor; si bien Tiberio rechazo seguir con la costumbre en previsión de que el número de meses era limitado en un futuro, más tarde otros emperadores trataron de establecer su propio mes en el calendario pero no tuvieron el mismo éxito, es el caso de Caligula que quiso poner germanicus al séptimo mes (Septiembre), Nerón que quiso reservarse con el nombre de neroneo el mes de Abril, y dejar los meses de Mayo y Junio para sus antecesores, el primero con el nombre de Claudius y el segundo con el nombre de Germanicus; y finalmente el último intento de Domiciano de volver a reservar el séptimo mes (Septiembre) para Germanicus y dotarse del octavo mes (Octubre) para sí mismo con el nombre de Domitianus.

Sin embargo, el conocimiento preciso de los calendarios tiene sus límites ya que en muchas ocasiones veremos que el documento carece de datación, en este caso se podría datar en base a su contenido a través de indicios históricos, filológicos o diplomáticos, o mediante su forma con comparaciones paleográficas y codicológicas.